-¿de verdad que no te importa?-era la
décima vez que me lo preguntaba
-no, ya te he dicho que vayas, yo estoy
acostumbrada a pasar la navidad sola, no me va a pasar nada
-pero no me gusta dejarte sola en estas
fechas por muy acostumbrada que estés-cogió el teléfono
-Nick-puse mi mano encima del teléfono-tu
madre quiere que paséis la navidad en familia así que ve, yo estaré bien
-tú también formas parte de mi familia-le
mire sin creerme lo que acaba de decir-quiero pasarla contigo
-te prometo que las siguientes las
pasaremos juntos, pero tienes que ir, así que deja de buscar escusas y ponte a
buscar un billete para mañana
Así di por zanjada la discusión, me hacia
ilusión pasar las navidades con el pero su madre se lo había pedido y como se
suele decir ante todo está la familia.
Nick andaba de un lado para otro
recogiendo sus cosas para irse mañana y no me dirigía la palabra, por lo visto
no estaba de acuerdo con marcharse, pero tenía que hacerlo. Intente animarle
haciéndole su plato favorito pero ni por esas, parecía que tenía un fantasma en
casa. Después de comer decidí sacar la artillería pesada para animarlo así que
fui al salón y abrí una de las puertas del armario dejando ver un precioso piano
de pared. Me senté y empecé a tocar una de las canciones de Nick que había
escuchado un par de veces. También era la primera vez que la tocaba y no solo
eso sino que también era la primera vez que volvía a tocar después de la muerte
de mis padres. Seguí tocando esperando que esto diese resultado y como los
niños embrujados por la flauta de Hamelín, Nick apareció por el salón para
saber de dónde venía la música. Deje de mirar el teclado y le mire a él para sonreírle,
sin decirle nada se acercó a mí y se sentó en la banqueta del piano, a mi lado.
Su cara era un poema, él sabía que yo no escuchaba su música y no tenía ni idea
de que yo tocaba el piano.
-¿desde cuándo sabes tocar el piano?
-desde los tres años, mi padre sabia tocar
y me enseño aunque hacia mucho que no tocaba
-¿cómo sabes tocar esta canción?-toco un
par de acordes que se acoplaron perfectamente a los míos
-normalmente solo necesito escuchar una
vez una canción para tocarla, mi padre decía que era como una grabadora
-¿por qué has tocado?-me miro a los ojos y
deje de tocar
-No me dirigías la palabra desde esta
mañana ya no sabía que hacer así que he recurrido a esto, aunque no era mi único
as bajo la manga-toque un poco más el piano para hacerme la interesante
-¿cuál era la otra?-empezó a tocar conmigo
-pues era yo, en ropa interior esperándote
en la cama-dejo de tocar
Antes de darle tiempo salí corriendo, le conocía
y sabia de sobra que vendría detrás de mí y esto era lo que necesitábamos
olvidar la discusión que habíamos tenido. Antes de poder salir del salón ya me
había cogido en volandas y me llevo hasta la habitación donde me soltó en la
cama y se quitó la camisa.
-quiero ver ese otro plan que tenías
pensado-se subió a la cama y me beso
-No, ya me has hecho caso no hace falta
-Si quieres vuelvo a no hablarte-se fue a
levantar pero no le deje
-NO! , nunca más dejes de hablarme por muy
enfadado que estés-asintió-promételo
-lo prometo-me dio otro beso-ahora dame mi
premio
-que sepas que estas más salido que el
pico de una mesa-lo dije en castellano y se me quedo mirando raro y no puede
evitar reírme, me sentía feliz, más bien estar así me haca feliz.
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